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Génesis y motivaciones


El recuerdo del exilio republicano está aún muy vivo, no sólo para aquellos que directa o indirectamente lo sufrieron, sino para amplias capas de la población catalana actual que, desde hace tiempo, han manifestado un gran interés por la realización de un museo como el que ahora se aborda.


Un interés que, lejos de menguar con el tiempo, no ha hecho sino crecer, hasta el punto que hoy en día no es osado afirmar que el exilio ha pasado a ser un elemento de referencia indeleble del imaginario colectivo catalán y europeo contemporáneo. Sin embargo, más allá de la consideración del gran público, la cuestión del exilio republicano y de los demás exilios que se han dado a lo largo del tiempo constituye una temática historiográfica de primerísimo orden. Aunque sólo nos ciñéramos al periodo contemporáneo, fueron miles y miles las personas que se vieron afectadas, muchas de las cuales vivieron muchos años (o el resto de sus vidas) en los países de acogida, en los que a menudo hicieron una contribución relevante. Muchos de ellos también reflexionaron y dejaron constancia de su condición y de sus vivencias. Existe, pues, un inmenso legado del exilio que, por el momento, no ha sido suficientemente recuperado, a pesar del esfuerzo realizado desde diferentes instancias en este sentido. El objetivo es dignificar a las víctimas y explicar nuestro pasado más inmediato y los costes históricos que tuvo la lucha por la democracia en las nuevas generaciones, para que no repitan. Y para ello es necesario un trabajo sistemático, constante y riguroso que aborde la tarea de recuperar todo este legado y que vele por su preservación y difusión entre un público lo más extenso posible.



Se puede afirmar que el proceso de construcción y constitución del museo abarca desde el año 2000 hasta diciembre de 2007, momento en que se inauguró. El organismo municipal hacía tiempo que sopesaba la posibilidad de acoger en su territorio una iniciativa de tipo museístico que estuviera enraizada en la historia de la población y que le sirviera de promoción exterior y de captación turística de una parte del inmenso flujo humano que anualmente pasa por la población (unos 11 millones de personas al año). Se consideraron diferentes propuestas (como la creación de un museo de La Albera, del hecho fronterizo, del contrabando o del exilio) y en un principio se pensó en la creación de un centro que las abarcara todas. Para acabar de definir la propuesta, se buscó el asesoramiento del Museo de Historia de Cataluña. Ya en los primeros contactos se llegó a la conclusión de que era preciso centrarse en un único tema (para poder profundizar de manera rigorosa en él) y que era necesario que respondiera a una necesidad ampliamente sentida y, por tanto, pudiera tener una mayor proyección más allá de unos intereses estrictamente locales o comarcales La temática del exilio era la que mejor se adecuaba a estos propósitos, ya que estaba estrechamente ligada a la historia local y comarcal, poseía una inequívoca dimensión nacional y permitía un tratamiento de tipo internacional.



En verano de 2001 se realizó una primera aproximación a las líneas maestras del Plan Director que se presentó a finales del año siguiente. Se partió de la idea de que un museo tenía que cumplir no sólo una función meramente expositiva sino que también debía realizar un trabajo de investigación y de divulgación de los resultados obtenidos, lo que implicaba impulsar líneas de investigación junto con la Universidad de Girona. Asimismo, para reforzar su carácter dinámico, como complemento a la exposición permanente se organizan anualmente exposiciones temporales. La preservación y desarrollo de la memoria del exilio republicano implica necesariamente el análisis del fenómeno global del exilio (lo que significaría hacer extensivo el ámbito de estudio a exilios de otras épocas y de otros países) y su ubicación dentro de la temática más general de las migraciones. En una sociedad que ha sufrido un exilio político tan importante como el desencadenado por el resultado de la Guerra Civil española y que tan a menudo a lo largo de la historia se ha visto obligado a emigrar a otros lugares por motivos de tipo económico y social (y que, a la inversa, ha tenido que acoger en su territorio a gente de procedencia muy diversa que ha asumido el país como propio) se conserva una sensibilidad especial hacia estas cuestiones.



Al abordar la propuesta museística se tuvieron muy en cuenta concreciones museísticas de carácter internacional que se consideraron afines, en especial el American Family Immigration History Center, de Ellis Island (USA), Museum of the Jewish People – The Nahum Goldmann Museum of the Jewish Diaspora (Israel), Musée de la Résistance et de la Déportation de l'Isère (Francia), United States Holocaust Memorial Museum (USA) y Gernikako Bakearen Museo Fundazioa-Fundación Museo de la Paz de Gernika (País Vasco).


El Museo Memorial del Exilio es un proyecto promovido por el Ayuntamiento de La Jonquera, que se inició el 2000-2001, y que cuenta con el apoyo de la Unión Europea (programa FEDER-INTERREG III-A), de la Generalitat de Cataluña (Departamentos de la Presidencia, Cultura e Interior, Relaciones Institucionales y Participación)  y de la Diputació de Girona.
  La última fase de la creación del museo tuvo lugar en 2006-2007 a través del apoyo que recició el Ayuntamiento de la Jonquera de la Generalitat de Catalunya (Programa per a la creació del Memorial Democràtic/Departament d’Interior, Relacions Institucionals i Participació). Posteriormente, el año 2008, una vez abierto el museo, el Departament d’Interior, Relacions Institucionals i Participació, conjuntamente con el Ayuntamiento de la Jonquera, incentivó la creación del Consorcio del MUME (con la participación de la Generalitat de Catalunya, el Consell Comarcal de l’Alt Empordà, la Universitat de Girona y el Ayuntamiento de La Jonquera). Desde el año 2010 el MUME está integrado en la Red de Espacios de Memoria de Catalunya que dinamiza el Memorial Democràtic, cosa que implica que el Consorcio del MUME sea una de las sedes de la Red de Espacios de Memoria de Catalunya de acuerdo con la orden de la Generalitat de Catalunya IRP /91/2010 de 18 de febrero de 2010.